| La cooperativa Tascó nace en Barcelona en el año 1985. “Tascó”,
en castellano, significa cuña; uno de los objetivos
de la Cooperativa, era precisamente abrir una cuña en el mundo laboral,
cultural, social y sanitario de Barcelona.
En líneas generales, esta cooperativa nació de
la necesidad de abrir nuevos espacios donde se fusionaran: iniciativa
y creatividad, relación personal e intercambio profesional, en un
marco de relaciones no jerarquizadas.
Un año y medio después del comienzo ya tenían
vida propia cuatro proyectos: el centro “Titània dones
per la salut”; el horno de leña de Castelloli; el comedor-tienda
dietética La Grana en Ripollet; la masía, centro rural de acogida
y encuentros La Plana en Santa Maria d´Olò; y más tarde, la tienda
Cala Bazar, una de las primeras tiendas de productos ecológicos
y artesanales. En el mismo local surgieron a nivel nacional la asociación
Nacer en Casa y la Liga para la Libertad de Vacunación, que aún
hoy la mantienen como sede. Con el tiempo, las entidades que tenían
un local propio se fueron independizando, quedando en la actualidad
el primero de los mencionados: “Titània dones per la salut”.
Titània surge como respuesta a la necesidad y deseo de algunas mujeres
y sus parejas de informarse y responsabilizarse de sus procesos
y decisiones en relación al embarazo, parto, maternidad, paternidad,
y crianza.
A lo largo de estos veinte años, diferentes profesionales
han pasado por el centro, como la Dra. Maria Fuentes, el Dr. Antonio
Brito o la comadrona Maite Gómez, entre otros. Cada uno ha ido aportando
su experiencia, iniciativa y conocimientos, formando un equipo en
constante evolución, sólido, abierto y con un objetivo claro y definido.
Nuestra tarea es dar el apoyo, la información
y el acompañamiento necesarios para ayudar a las mujeres y sus parejas
a clarificar sus necesidades y a tomar decisiones ante este gran
acontecimiento de parir, nacer y vivir, en el que los auténticos
protagonistas son la madre, el padre y el bebé.
El tipo de trabajo que se realiza desde Titània-Tascó
es la asistencia al parto en casa, las revisiones durante el embarazo,
la formación de grupos de preparación para la maternidad/paternidad,
grupos de crianza, de apoyo a la lactancia materna y encuentros
quincenales de talleres de familias.
Nuestra línea de trabajo se basa en los siguientes puntos:
1-Todo lo que pasa en la vida de las personas es importante.
Somos seres globales, nuestro cuerpo, nuestra mente, lo que
sentimos y pensamos forman parte de nosotros mismos. Todo lo que
nos sucede, desde nuestra concepción, va modelando nuestra personalidad.
Nuestras experiencias dan base a otros momentos de nuestra vida
y así nos vamos configurando. Nuestro momento actual tiene recuerdos
de experiencias anteriores que nos influyen, y formará parte del
recuerdo de momentos posteriores.
Debemos ser conscientes de todo ello y no subestimarlo. Nuestros
miedos, ansiedades, alegrías... están ahí y forman parte de nosotros.
Así mismo, cada momento actual, es digno de ser vivido como experiencia
única e irrepetible. Hay momentos que nos pasan desapercibidos,
otros dejan una huella más profunda, pero todo lo que haya ocurrido
y ocurra es importante.
2-Todos y todas tenemos la capacidad de tomar conciencia de nuestro
cuerpo
Cuando nacemos tenemos un cuerpo; a medida que nos tocan, nos
cogen, nos acarician… somos conscientes de que existimos,
de que sentimos, de que hay alguien fuera que nos hace sentir. Nos
relacionamos con el exterior y cuanto más sucede esto, más conciencia
de nosotros y nosotras tenemos.
Es importante volver al cuerpo, sentirlo, conocerlo, desnudarlo
de lo que nos han impuesto y encontrar la verdadera auto-imagen.
Aceptar nuestros propios límites, no exigirnos más de lo que podemos
dar; valorarnos nos hará sentir mejor, importantes, seguros y seguras.
Tomar conciencia de nuestro cuerpo no es sólo sentirlo o escucharlo,
sino también permitirnos expresar nuestras emociones y sentimientos.
En el embarazo, el cuerpo de la mujer cambia; hay que observarlo,
sentirlo, ir readaptando la nueva imagen corporal y aceptarla. Es
otra imagen maravillosa de la mujer.
La mujer sabe parir, sólo tiene que confiar. Está escrito en la
memoria genética desde hace milenios. ¿Acaso no sabemos digerir,
respirar...?, ¿por qué no vamos a saber parir? Las mujeres saben
y pueden parir. Podemos escuchar, sentir, ayudar.
3-La sexualidad abarca la totalidad de la persona: nuestro cuerpo,
nuestra mente y nuestras emociones.
Vemos la sexualidad desde un prisma global que abarca todas
las etapas de la vida, incluidos el embarazo, el parto y la lactancia.
Desde esta perspectiva apoyamos las decisiones de cada persona de
vivir su sexualidad como ella decida.
El parto es una relación corporal entre dos personas en la que,
cuerpo a cuerpo, unen esfuerzos para vivir momentos cruciales en
su vida, momentos que pueden ser muy intensos, en los que se entrelazan
el placer y el dolor; la sexualidad está presente en todo momento,
aflorando en cada movimiento.
Después del nacimiento, la relación entre la madre y el bebé sigue;
sus cuerpos pueden seguir unidos sintiendo cada parte de su piel.
Cada vez que el bebé mama se fortalece esa unión, haciendo crecer
la seguridad de los ambos. Bloquear los deseos de la madre y el
bebé, negar la sexualidad materno-paterno-infantil es romper ese
vínculo, alejarnos de la verdadera naturaleza.
4-Todos y todas podemos encontrar nuestros propios recursos.
Toda persona tiene la capacidad de resolver sus conflictos.
Necesitamos confiar en nuestros propios recursos y sentirnos seguros
y seguras .Confiar en la sabiduría interna innata e instintiva y
tener a la vez, el máximo de información posible, nos darán los
recursos necesarios para resolverlos o para buscar la ayuda necesaria.
Hay que ayudar a las parejas a interiorizar, a conocerse y a confiar
en su naturaleza. Hay que darles información contrastada sobre embarazo,
parto y crianza, para que objetivamente puedan elegir la manera
de actuar que les dará más seguridad.
5-Todos y todas somos responsables de nuestros procesos y decisiones.
Tenemos la capacidad de asumir nuestros propios procesos. Podemos
obtener información, observar, analizar, tomar nuestras decisiones
y responsabilizarnos de ellas.
Estamos acostumbrados a poner nuestra vida en manos de los demás,
ya sean profesionales de la sanidad, de la educación, de la política,
de la familia.... Es más fácil, no hay que pensar, cuestionar, ni
asumir nada. Pero solo nosotros conocemos el carácter de nuestras
vidas. Si nos privamos de nuestra libertad de decidir, y no nos
responsabilizamos de nuestras decisiones, los logros o los fracasos
tampoco serán nuestros.
6- Hay que respetar las decisiones de cada persona.
Toda persona adulta tiene derecho a tomar sus propias decisiones
y a que se le respete. El respeto debe acompañar a la técnica. Las
personas tienen el derecho a saber, a decidir y a confiar en quién
tiene que aplicarla; así mismo, cuando una pareja decide vivir su
parto como un proceso fisiológico, debería ser respetada y apoyada.
Somos diferentes y cada uno obtenemos la seguridad de manera diferente.
Lo que a unos les asusta, a otros les tranquiliza. Cada mujer debería
parir donde se sintiera más segura, después de haber recibido la
información más amplia y diversa posible de las diferentes opciones.
7. Nuestra experiencia como forma de ayuda.
Nuestra experiencia proporciona información y conocimiento.
No se trata de suministrar una serie de técnicas para que las parejas
apliquen en cada caso. Eso está demostrado que no funciona: se olvida.
Se trata de ayudar a que cada uno descubra, conecte con su cuerpo
y con sus sentimientos a través de la auto-observación, el auto-conocimiento
y la comunicación con el grupo.
La ayuda mutua grupal nos acerca al reconocimiento y análisis de
decisiones, de vivencias en aspectos como son: la soledad, la compañía,
la maternidad y la paternidad, el compartir y la solidaridad. Nos
ayuda a conectar con las circunstancias emocionales y físicas que
cada persona está viviendo, así como con la diversidad y con el
respeto a las decisiones de los demás.
8-El parto es una experiencia humana profunda
El parto es, ante todo, una experiencia humana profunda en la
que al menos dos seres viven momentos decisivos y críticos. Abarca
aspectos biológicos, sexuales, afectivos y culturales.
Es un momento importante, único e irrepetible de transformación.
Es la mujer la que está pariendo, pero al unísono hay un bebé que
está naciendo; ambos unen sus fuerzas y su cariño actuando a la
par. Ya desde el embarazo, la mujer accede a su maternidad, el hombre
a su paternidad y el bebé se forma como persona.
9- El vínculo madre-hij@ es de importancia vital, así como el
vínculo con el padre
Desde el primer momento de vida uterina, existe el vínculo madre-bebé.
Es la relación que los une, que los comunica, que le da confianza
al bebé. Mantener ese vínculo, esa comunicación, así como ser conscientes
del nacimiento del bebé y acompañarle, acogerle cuando nace, amamantarle,
abrazarle, disfrutar del contacto piel a piel... le ayudará a construir
su base emocional como persona.
Con el padre también se establece un vínculo muy importante en el
desarrollo personal y social del bebé. |
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