Relato del parto de Isabel, nacimiento de David

Conocí a Titania en un encuentro de mujeres de la Xarxa feminista. Había un grupo de mujeres con sus hijos porteándolos y explicando sus experiencias de parto y maternidad. Desde entonces me fui encontrando con el nombre de Titania en diversas ocasiones. Hasta que un día pasé por su puerta por casualidad mientras daba un paseo con mi pareja Luis. Sin haberlo meditado previamente demasiado, le dije: si algún día nos quedamos embarazados Luis pariremos con ellas. Luis puso cara de susto y no hablamos más del tema, ni siquiera por aquel entonces pensábamos en tener un hijo. De todas formas cada vez que pasábamos por delante de Titania yo insistía y le repetía como si necesitará ir preparando el camino, pariremos con ellas. Anda, anda me contestaba y bromeaba haciéndome cambiar de calle para no pasar por

En enero de 2013 nos enteramos que estábamos embarazados e iniciamos el circuito de pruebas y visitas con la comadrona en el cap. Sin embargo, el curso de preparación al parto pensé hacerlo en un lugar distinto que me permitiese prepararme para tener un parto lo más respetado y natural posible. Por el momento no tenía claro si iba a poder parir en casa pero sí que creía que la preparación del cap no sería suficiente para animarme a afrontar un primer parto como me lo estaba planteando. Me temía que la preparación del capestaría muy orientada al parto hospitalario cómo más adelante pude confirmar.

Así que nos apuntamos con mi pareja a una cooperativa de terapias naturales para iniciar la preparación al parto. Luis en este curso empezó a ver las distintas opciones que había de parir y empezó a comprender lo importante que era para mi tener un parto respetado. En ese momento le plantee ponernos en contacto con Titania para informarnos e ir viendo si nos veíamos pariendo en casa. Para mi fue una decisión que desde hacía tiempo se iba fraguando y que en Titania tomó forma. En el caso de Luis fue más difícil tuvo que hacer el proceso de asumir que un parto en casa no conllevaba más riesgos que un parto en el hospital como nos explicaron en Titania. Los riesgos eran distintos. Durante varias y largas visitas las comadronas de Titania fueron respondiendo nuestras dudas, interrogantes. Lo cual nos fue reforzando en nuestra decisión y nos ayudó a la hora de afrontar los interrogantes y dudas de nuestros familiares que veían muy arriesgada nuestra decisión.

Nuestro parto era de bajo riesgo y era posible hacerlo en casa. Pero Luis seguía con dudas y esto me preocupaba y me daba cuenta de lo importante que era para mí decidir dónde y cómo pariría. No quería que en un momento tan importante de mi vida y la de mi hijo no pudiese decidir o correr el riesgo de que el profesional de guardia que le tocase asistir mi parto tomase decisiones por mí. Quería estar conectada en el parto con mi hijo y que los ritmos del mismo fueran respetados. Además quería ser asistida por una persona que conociese nuestra historia.

Finalmente, Luis me confirmó que estaba de acuerdo en que pariésemos en casa porque se daba cuenta que era el lugar dónde yo había decidido parir y él lo respetaba. Sin embargo, su convencimiento partía de mi decisión y no de un sentimiento conjunto. Esto cambió al final del embarazo cuando empezaron a surgir problemas en las últimas pruebas. Tuvimos que repetir la tercera ecografía porque la ginecóloga observaba un tamaño en el límite de la normalidad del fémur de nuestro hijo. Varias semanas después nos volvieron a confirmarcon otra ecografía que el fémur estaba en el límite de la normalidad. A nosotros no nos acababa de preocupar la posible baja estatura de nuestro hijo aunque sí que nos molestaba que las dos ginecólogas que nos hicieron las pruebas sí que lo estuvieran. Ante nuestras preguntas sobre la importancia del tema y si podía tener alguna repercusión sobre su salud no nos acababan de aclarar nuestras

Después de este susto vino otro más. En el transcurso de una visita en el cap encontraron un sonido anómalo en el corazón de David. Nos derivaron al hospital y a pesar de que la monitorización cardíaca fue correcta, nos recomendaron hacer un ecocardiograma para descartar una posible patología cardíaca. Nos dieron cita en una semana que se nos hizo Cuando llegó el día tuvimos que esperar toda la mañana porque nos habían colado en un hueco entre multitud de ecos. Cuando nos pusieron los monitores la angustia que teníamos era inaguantable, yo me eché a llorar con las famosas correas puestas, la comadrona me intentó calmar pero no era posible estaba ocurriendo justo lo que me horrorizaba. Me veía en el parto sentada rodeada de monitores y desconectada de mi parto y de mi hijo.

Finalmente, la ecografía salió bien pero la Dra añadió una coletilla al informe que indicaba, que a pesar de que el examen ecográfico estaba dentro de la normalidad y de que por lo tanto no había encontrado ninguna patología cardíaca recomendaba monitorización continúa En aquel momento creo que es cuando verdaderamente Luis empezó a dudar de la alta tecnología hospitalaria y empezó a entender y sentir mi decisión. Acudimos a Titania esta vez no tanto para resolver nuestras dudas sino para conocer su opinión sobre si nuestro parto podría realizarse en casa. Nos encontramos en la visita con la templanza y experiencia de Pepi que nos confirmó que por las pruebas estaba todo correcto y que no veía impedimento para asistir nuestro parto. De nuevo volvimos a sonreír y a conectarnos con nuestro embarazo.

Idoya acudió a nuestra casa para conocerla y ayudarnos a revisar que teníamos todo lo que necesitaríamos durante el parto. A esta visita también acudió mi amiga Mireia que era la persona que habíamos elegido para acompañarnos.

En esta visita estaba muy contenta y llena de energía. La visita de Idoya a casa significaba mucho, ya estábamos dentro del plazo de la semana 37-42 en la que Titania podía asistirnos en el parto. El gran momento ya estaba cerca. Aunque menos de lo que me esperaba. Semana 41 y David no daba señales de querer salir. Acudimos a Titania con angustia y Tere nos recomendó además de una larga lista de cosas, salir a pasárnoslo bien en las fiestas de la Merce, bailar, reír… Así lo hicimos, al salir de la visita con Tere nos fuimos directos a un concierto a la plaza Real a bailar y desconectar.

A la mañana siguiente me desperté con una sensación rara, aún así decidimos salir a caminar como habíamos programado. Mientras caminaba me di cuenta de que las contracciones eran distintas a las de días anteriores cuando llegué a casa vi que había sangrado así que llamé a Tere me confirmó lo que tanto deseaba, por fin estábamos de preparto.

Me animó a seguir haciendo vida normal y a volver a hablar si surgía alguna novedad, aumentaba la frecuencia de las contracciones o ante cualquier duda o cuestión que nos pudiera surgir. Seguimos haciendo planes salimos a comer fuera, tomamos una siesta y a la tarde salimos a buscar una película de video pero en el camino noté que la intensidadde las contracciones había aumentado ya que me tuve que parar apoyándome en una farola. Una señora que pasó en aquel momento me comentó ¡uy ya viene!, te lo digo porque sé de lo que Volvimos a casa y llamamos a Tere que acudió, me exploró y me recomendó que tomara una ducha, preparará la bolsa de agua caliente para el dolor de las lumbares y el lugar dónde quisiera estar. Se ofreció a quedarse en casa con nosotros pero me había preparado para pensar que el parto sería muy largo, prefería pensar que sería como una ultramaratón de montaña por si se alargaba, no desesperarme. Así que quedamos en que la llamaríamos un poco más tarde cuando todo hubiese avanzado un poco. Después del baño y la cena sobre las 24h empezaron las contracciones a ser más intensas y seguidas hasta que a las 4h Luis me comentó de llamar a Tere, yo creía que era un poco pronto y esperamos una hora más. A las 5 llamamos y enseguida apareció Tere que se quedó conmigo, agradecí muchísimo su contacto y acompañamiento que en todo momento me animaba y reafirmaba. Elegí la posición de a cuatro patas que me aliviaba muchísimo el dolor, en algún momento probamos otra postura pero no me era tan cómoda así que mantuve la misma posición las dos horas siguientes. A las 7 acordamos con Tere mirar cuánto había dilatado, y descubrimos para mi sorpresa ya que esperaba mucho menos, que ya estábamos en 7 cm. Llamamos a Mireia para que acudiese a casa, enseguida apareció me emocionó muchísimo su llegada. Tere y Mireia conectaron muchísimo y ambas empezaron a trabajar a mi alrededor cómo si se conociesen de siempre superconectadas y coordinadas. Luis estaba cerca pero a la vez respetando el espacio que necesité en aquel momento. Tere me animó a pasear por la casa para facilitar la colocación de David y empezaron los pujos cuando parecía que ya venía. Tere me comunicó que todavía faltaba un poco y que de momento mejor que esperase a pujar. Hubo unos momentos de bloqueo y angustia. Me sentía cansada, tenía miedo a un posible traslado y a nivel emocional me bloqueaba pensar que a partir de que David saliese sería madre. Creo que aquel momento de bloqueo fue imprescindible para prepararme, para coger fuerzas y dar el paso. Tere me ofreció la posibilidad de que viniese alguna matrona más. Idoya y Pepi estaban preparadas para venir a ayudar si hacía falta. Decidí que me sentía suficientemente acompañada por ella y que seguiríamos juntas. Finalmente, poco antes de iniciar los pujos rompí aguas, y a las 10:40 nació David mientras me apoyaba en la fuerza y la robustez de las piernas de Luis.

Cuando nació David estaba de espaldas, me ayudaron a girarme, colocaron su cuerpo sobre mi barriga, corté su cordón umbilical y le vi mover la boca cómo si succionase, le coloqué en mi teta a la que enseguida se amarró y ya no nos separamos en 2 días. Tere lo examinó con gran delicadeza a mi lado, le midió sin estirarle, poco a poco con la cinta de medir, lo pesamos con un pañuelo. Me quedé con David en el sofá del cuarto de estar feliz de sentir su calor y contacto, no podía parar de mirarlo. A pesar del cansancio del parto al día siguiente apenas fui capaz de dormir. Estaba eufórica, feliz y llena de fuerza. Nunca me había sentido con tanta energía y fortaleza en mi vida.

David me pareció fuerte, grande y sano. Luis y yo nos miramos confundidos era mucho más hermoso de lo que nos lo habíamos imaginado. Tras las últimas ecografías hospitalarias nos habíamos hecho una idea distorsionada de cómo sería, sobretodo nos lo esperábamos mucho más pequeño. Cuando lo pude comprobar vi que David estaba en un percentil 90 de altura.

En el posparto seguimos teniendo el seguimiento y acompañamiento de Idoya y Tere. Mi madre que al principio tenía sus reticencias sobre parir en casa y que pudo estar en una de las visitas de seguimiento domiciliarias se sorprendió favorablemente del nivel de control y

Fue una experiencia muy positiva que nos ha llenado de fuerza y confianza para cuidar de David. Ahora sabemos que podemos y que volveríamos a parir en casa. Gracias a Titania por curarnos y acompañarnos en los momentos de dudas, de angustia y de felicidad.